martes, 20 de junio de 2017

Radicalismos peligrosos

Lo sucedido con el atentado terrorista en el Centro Comercial Andino desnudó nuevamente lo que somos como colombianos. Desde hace unos cuantos años el país está dividido entre Uribistas y Santistas, entre los amigos de la paz y los enemigos de la paz, entre la derecha y la ultraderecha. Los términos medios desaparecieron en esta absurda visión de lo que sucede a nuestro alrededor.

En lugar de una solidaridad frente al acto criminal, las redes sociales se inundaron de mensajes de odio por parte de uno y otro bando, no se salvó ninguno. Sin importar quien arrancó con la andanada de odios las redes sociales se llenaron de mensajes en contra o a favor del gobierno, en contra o a favor de los uribistas.

Da tristeza que apenas se conoció sobre lo ocurrido, con los heridos apenas llegando al hospital, con el balance parcial de personas fallecidas y sin que las autoridades tuvieran la certeza de los autores del atentado, el país ya estaba en una discusión absurda. Las redes se iban llenando de palabras en las que se destilaba toda la pobredumbre posible.

Hubo quienes pidieron de inmediato la renuncia del Presidente Santos y adelantar las elecciones previstas para mayo del próximo año. Otros acusaron al gobierno de ser responsable como efecto de las negociaciones de paz con la guerrilla. Unos cuantos más salieron a decir que fue la ultraderecha y se atrevieron a señalar que era una acción con el sello del expresidente Uribe.

Y así se nos fue pasando la tarde noche del sábado, cientos de mensajes, miles de palabras con culpas ajenas y la solidaridad quedó en un segundo plano. Lo importante culpar a alguien o presumir quien era responsable. Nos olvidamos de las tres mujeres que murieron y de los heridos. Lo importante era utilizar políticamente el hecho. Volvió a salir lo que somos desde hace unos cuantos años: amigos o enemigos de la paz.

Aunque  hasta el momento no se sabe quién o quiénes fueron los autores del atentado criminal, el Presidente Santos ya ha hablado de indicios serios de los responsables. Esperamos que pronto se conozcan los resultados de las investigaciones, que quienes lo cometieron sean capturados, pero sobre todo que la verdad, sea cual sea, no sea utilizada políticamente. Lo importante es que estos hechos no queden en la impunidad.

El espectáculo en las redes sociales fue deprimente, los dos bandos en que se encuentra dividido el país quisieron sacar réditos propios y mientras tanto los que no pertenecemos a uno u otro quedamos a la espera de que los familiares de las víctimas y la sociedad entera tengamos pronto los resultados de las pesquisas y una respuesta concreta sobre quienes fueron los responsables de tan lamentable hecho.

Lo que sí es claro es que un hecho terrorista como el del CC Andino merece todo el repudio. No es posible que personas inocentes se sigan convirtiendo en víctimas del absurdo y la locura de unas mentes perversas. En eso no puede haber términos medios. Deberíamos unirnos como nación, repudiar lo sucedido y exigir acciones concretas para castigar a los responsables.

A quienes han cuestionado las negociaciones de La Habana no se les puede calificar de enemigos de la paz; a quienes respaldan los acuerdos no se les puede calificar de amigos del terrorismo. Ni lo uno ni lo otro. No todos los que se han opuesto ni los que han apoyado los diálogos son militantes de algún partido o movimiento político. Muchos de los que votaron SI o NO en el plebiscito por la paz lo hicieron por convicción personal. De manera que matricular a alguien como amigo o enemigo de la paz es un despropósito.



Todos tenemos derecho a opinar o a tener una posición distinta sobre lo que sucede en Colombia, pero por eso no ser descalificados. Los radicalismos peligrosos deben ser rechazados; las diferentes ideas y opiniones deben ser respetadas.



Caricatura: Betto 
(El Espectador)

miércoles, 7 de junio de 2017

Crimen atroz

El caso del médico Fabián Herrera Merchán no puede terminar en una fría cifra en las estadísticas de los índices de homicidios en Bogotá. La ciudadanía exige claridad sobre lo que sucedió porque existen muchas dudas sin resolver y porque los responsables deben pagar por este crimen.

Si bien en 2016 los homicidios se redujeron un 6% y en los primeros cuatro meses de 2017 han caído un 9.1% según el Distrito, siguen sucediendo casos que conmueven y nos debe llevar no solo a la reflexión sobre lo que sucede en la ciudad sino que se deben pedir resultados en las investigaciones para que no queden en la impunidad.

Existen muchas inquietudes sobre lo que sucedió en la madrugada del martes 30 de mayo cuando el médico Herrera Merchán abordó un taxi después de salir de un sitio de rumba en la zona T y que pasó los siguientes cuatro días cuando fue hallado su cuerpo sin vida envuelto en dos costales plásticos, sin ninguna de sus pertenencias en un paraje desolado  en la calle 81 sur entre carreras 11 y 12, en el sector boscoso del barrio Compostela Tres, de la localidad de Usme.

Todo parece indicar que se trata de un caso de paseo millonario como quiera que en uno de los seis videos recopilados por las autoridades de las cámaras de seguridad en ese sector de la zona T calle 85 con carrera 15 “se observa que el médico sale del sitio caminando, por sus propios medios, no tambaleante. Las mismas imágenes muestran cuando dos personas se le aproximan y cruzan con él unas pocas palabras”.

Las imágenes permitirían señalar que el médico Herrera fue víctima de una dosis concentrada de escopolamina que pudo haber sido fatal al combinarse con el alcohol que la víctima había tomado en la fiesta en la zona T.

Rastreadas las cuentas bancarias se estableció que durante el amanecer del martes y en el transcurso del día no hubo retiro de dinero lo que llevaría a concluir que no les alcanzó a dar el número de sus claves a sus victimarios por los efectos de la intoxicación. Esa sería la razón por la que la hora de la muerte reportada por Medicina Legal se fijó en la mañana del jueves, 48 horas después de la desaparición.

 ¿Qué pasó en los días siguientes a la desaparición? Las autoridades tratan de encontrar el sitio donde los delincuentes lo mantuvieron secuestrado y donde habría falleció. La casa está en el sur de Bogotá y el cuerpo fue movido en la madrugada del viernes, cuando los criminales lo arrojaron a una cuneta.

Estamos frente a un concurso de delitos que se habrían cometido contra el médico Herrera comenzando por el de secuestro extorsivo, homicidio agravado y hurto.

De acuerdo con el Artículo 169 del Código Penal: “El que arrebate, sustraiga, retenga u oculte a una persona, con el propósito de exigir por su libertad un provecho o cualquier utilidad, o para que se haga u omita algo  incurrirá en prisión entre 26 años 6 meses a 42 años. Igual pena se aplicará cuando la conducta se realice temporalmente en medio de transporte con el propósito de obtener provecho económico bajo amenaza”. Entre tanto el Articulo 103 del Código Penal prevé que “El que matare a otro, incurrirá en prisión de 17 años 3 meses a 37 años 5 meses”. 

Reclamamos respuestas a las dudas que se mantienen en torno a este caso. Se debe pasar de la indignación y la simple estadística a la acción. Se necesitan resultados concretos de las autoridades para que los autores de este crimen vayan a cárcel. Se requiere claridad sobre si este hecho fue cometido por una organización criminal dedicada al paseo millonario que opera en la zona T.


Hoy tenemos una familia de luto sufriendo por el crimen del médico Herrera Merchán, mañana podríamos ser nosotros o nuestros allegados. La información ciudadana es vital para esclarecer este y muchos otros homicidios. El llamado es a la colaboración con las autoridades para que los responsables paguen por sus delitos. 


Fabián Herrera Merchán

lunes, 22 de mayo de 2017

Sí al Voto obligatorio

El Gobierno Nacional no incluyó en el proyecto de Reforma Política, que hace parte de la implementación del Acuerdo de Paz con las Farc, el voto obligatorio.

El Ejecutivo no acogió la recomendación de la Misión Especial Electoral para que a partir de las elecciones nacionales de 2026 entrara en vigencia el voto obligatorio como un mecanismo para combatir la abstención que bordea el 60% así como para fortalecer la democracia participativa.

Aunque la propuesta no fue incorporada en la iniciativa legislativa, que será tramitada mediante el sistema de Fast Tack, creo que debe ser retomada. Recientemente la Corte Constitucional consideró que la condición que había puesto la norma y que establecía que "los proyectos de ley y de Acto Legislativo solo podrán tener modificaciones siempre que se ajusten al contenido del Acuerdo Final y que cuenten con el aval previo del Gobierno Nacional" no se ajusta a la Carta Política Colombiana.

El Alto Tribunal tampoco encontró ajustado a la norma Constitucional que  "en la comisión y en las plenarias se decidirá sobre la totalidad de cada proyecto, con las modificaciones avaladas por el Gobierno Nacional, en una sola votación", es decir que se podía votar en bloque.

Al abrirse la puerta a una amplia discusión de las proposiciones que presenten los Congresistas en la discusión de los proyectos vía Fast Track y teniendo en cuenta que el voto obligatorio fue una recomendación de la Misión Especial Electoral que nació de los Acuerdos de Paz para procurar una reforma estructural del sistema electoral del país, es el momento para retomar el tema.

Colombia es uno de los pocos países de América Latina donde el voto no es obligatorio. Ya funciona en Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Uruguay. Otras naciones del área también están en camino de poner en vigencia una medida similar.

Antes de implementarlo, en el 2026, se debe adelantar una campaña agresiva de pedagogía durante los próximos 9 años “que cree conciencia sobre el voto como un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento”. Adicionalmente se debe acoger la recomendación “para aplicar sanciones de tipo pedagógico durante el periodo transitorio hasta las elecciones nacionales de 2026 -coincide con los tiempos propuestos por “el Acuerdo de paz entre Gobierno de Colombia y Farc para terminar el conflicto y construir una paz estable y duradera”.

“A partir de las elecciones nacionales de 2026, se deben aplicar sanciones a quienes, sin justa causa, incumplen su deber. Estas sanciones podrán ser de carácter pecuniario (multas), y/o pérdida de beneficios e inhabilidades para ejercer cargos públicos o contratar con el Estado, como en otros países de la región que contemplan el voto obligatorio”, señala la propuesta que debería ser retomada por el Congreso de la República.

No se puede perder esta oportunidad porque junto  al voto obligatorio se arrastra el voto en blanco que también es necesario reglamentarlo, fortalecerlo y ponerlo en funcionamiento como un derecho ciudadano que tenga validez. La propuesta de la MEE prevé reformar el parágrafo 1º. Del artículo 258 de la Constitución, que posibilita al voto en blanco para invalidar elecciones, para los casos en que obtenga más votos que el candidato o la lista más votada según el tipo de elección.

Lo que se necesita, en realidad, es una norma permanente que combata la abstención, crear conciencia sobre la necesidad de votar y no mantener la queja permanente por malos gobiernos o malos concejales, diputados y congresistas.

Con el voto obligatorio se afianzaría una propuesta ciudadana que ha venido creciendo en las últimas elecciones: el voto en blanco. Este si sería realmente un voto protesta y dejaría ver reflejada una realidad: el descontento de los electores. Habría legitimidad del voto en blanco y no como sucede actualmente.

Con el establecimiento del voto obligatorio deberían acabarse los estímulos a los electores porque corresponderá a los ciudadanos cumplir con un deber constitucional, en cambio sí, establecer las sanciones administrativas a que haya lugar por su incumplimiento.


lunes, 27 de febrero de 2017

Tira y afloje



No han terminado de sentarse a la mesa de negociaciones de paz entre el gobierno y el Eln y, las partes, ya entraron en una etapa de tira y afloje, en una especie de medición de fuerzas en el que el único perjudicado es el pueblo colombiano. En este caso por la  exigencia de un cese del fuego.

Basta recordar que la demora en el inicio de estos diálogos se produjo por otro tire y afloje, en aquella ocasión, por la liberación del excongresistas Odín Sánchez. Esa exigencia loable tuvo en vilo el proceso porque según el ELN no era condición sino era producto de diálogos en la mesa. http://www.sincandado.com/2016/05/exigencia-tardia.html


Independientemente de lo que haya sido, finalmente los delegados del Gobierno Nacional y del ELN están en Ecuador en el inicio de un segundo ciclo de conversaciones. Pero ahora hay otra talanquera. El proceso está en riesgo nuevamente. Los atentados terroristas en Bogotá y en la vía al llano, que se adjudicó el ELN pone sobre el tapete otra discusión no menor. http://caracol.com.co/emisora/2017/02/27/bogota/1488172873_770023.html

Quedamos entonces frente a una gran disyuntiva: Cese unilateral del fuego, cese bilateral del fuego o negociar en medio del conflicto.

Una vez el grupo guerrillero reconoce la autoría de estos atentados el negociador del gobierno Juan Camilo Restrepo Salazar escribió en su cuenta de Twitter “Si el ELN cree que con actos terroristas como el de la Macarena (cuya autoría ahora reconoce con cinismo) va a presionar un cese al fuego. Esta muy equivocado. El cese al fuego se alcanzará cuando el ELN comprenda que a él se llega desescalando, no escalando el conflicto”.

El Ministro del Interior, Juan Fernando Cristo refuerza la tesis gubernamental “Se equivoca en forma grave el ELN. Con atentados contra ciudadanos y fuerza pública no se llegará a cese al fuego. Se pone en riesgo la mesa. La violencia del ELN genera con razón desconfianza e incredulidad entre los colombianos en su verdadera voluntad de paz”.

Así las cosas, hay una exigencia válida que respalda la sociedad NO más atentados terroristas, no más muertos por causas asociadas al terrorismo. Válida esa solicitud. Sin embargo, frente a estas declaraciones hay un pero enorme que vale la pena analizar. No se trata de justificar ninguna acción que va en contra de la sociedad. A lo dicho por los funcionarios gubernamentales el ELN respondió: “El Gobierno de Juan Manuel Santos puso tres condiciones para establecer diálogo con el ELN, recordamos: 1. Diálogo Directo 2.Diálogo en medio del conflicto y 3.Diálogo por fuera de Colombia. Desde un inicio el ELN ha propuesto el cese bilateral”.

Volvemos al dilema: Qué es lo que se exige en realidad y que se pactó para el inicio de los diálogos. El punto 2 de las condiciones dice que se negociará en medio del conflicto, es decir en medio de los secuestros, los atentados terroristas, de la extorsión. Todos estos actos son repudiables y deben ser rechazados. No queremos que la sociedad los siga sufriendo, pero fue lo que se acordó. Entonces ¿Por qué no pensar mejor en un diálogo con cese bilateral del fuego? Un cese bilateral verificable y que permita que cualquier violación del mismo sea respondida con las fuerzas legitimas del Estado.

Claro que hay que exigirle al ELN que deje de atentar, que deje de secuestrar, que deje de extorsionar pero mientras esté abierta la puerta de negociar en medio del conflicto se le está permitiendo hacerlo. La sociedad reclama que todas esas acciones terminen pero no dejemos resquicios.

Es menester respaldar al Gobierno Nacional en esa exigencia, ni más faltaba, pero ¿Por qué no cerrar la puerta definitiva a que se repitan hechos como el de La Macarena o el de la vía al Llano?

Dejar ese tire y afloje y lograr acuerdos definitivos que consolide la paz en Colombia es lo que se pide.




martes, 7 de febrero de 2017

“Si hay vida después de la guerra”

El incumplimiento del compromiso adquirido y la necesidad de que el proceso se cumpla lo más pronto posible pone el tema de la desvinculación de los menores de edad de las filas de la guerrilla en el primer punto de orden del día nacional. No podemos seguir con un tire y afloje, lo que requiere con  urgencia la sociedad es que regresen de inmediato a sus familias.

Tuve la oportunidad de ver completa la serie “La niña” que transmitió el año pasado el Canal Caracol y que, actualmente, se encuentra en la cartelera de Netflix. Son 86 capítulos que permiten ver una realidad una veces oculta  otras veces ignorada o simplemente vista indiferencia. Aquí no pretendo hacer un análisis de lo que fue la producción que, en mi concepto, tuvo algunos detalles que dejaron dudas.

Me quiero referir a la historia y al drama que tuvo que vivir el personaje porque es el reflejo de esos niños de la guerra, esos niños reclutados, esos niños que hacen parte de los grupos armados ilegales contra su voluntad o esos niños que perdieron su inocencia y fueron obligados a vivir de primera mano los horrores de la guerra.

Y es que no se nos puede olvidar que aún hay muchos menores de edad en las filas de esos grupos. Que a pesar de un finalizado proceso de paz con las Farc hubo un  incumplimiento de la palabra para regresarlos a la sociedad y ahora comienza otra negociación que esperamos también tenga efectos positivos en la desvinculación de los niños de la guerra, en este caso de las filas del ELN. 

Belki es el reflejo de la historia que viven esos niños no solo en el fragor del combate sino lo que deben enfrentar una vez abandonan las filas guerrilleras. La discusión va enfocada hacia qué le ofrecemos como sociedad para que haya una reincorporación real sin mayores traumatismos y sin que sean señalados con el dedo acusador por su pasado.

El personaje decide ser médica y para lograrlo debe validar sus estudios de secundaria para alcanzar un cupo en la universidad. Superó los obstáculos y se abrió camino. Aunque escondió su pasado, la realidad la puso en evidencia y con los pies en la tierra. Fueron muchos episodios los que tuvo que sortear, salió adelante y fortaleció su objetivo.

Pero el mayor obstáculo que debió superar fue el del señalamiento. Algunos compañeros de estudio pusieron en duda su reincorporación a la vida civil. El dedo acusador la puso en entredicho; no era una persona que quería salir adelante sino una guerrillera infiltrada.

Se trata de una historia de la vida real llevada a las pantallas de televisión y eso nos debe poner a reflexionar.  ¿Cuál va a ser nuestro comportamiento como sociedad frente a los menores de edad que serán devueltos por la guerrilla? ¿Les daremos la oportunidad de salir adelante, de estudiar, de trabajar, de cumplir los sueños frustrados o aplazados? ¿Les permitiremos ser niños o jovencitos que crezcan y se formen en colegios y universidades sin ser señalados por sus pasados? ¿Les daremos la oportunidad de tener una actividad laboral sin ser estigmatizados?

Lo cierto es que primero debemos exigir que las Farc cumplan el compromiso de devolverlos. No más excusas. Hubo una entrega parcial hace cerca de cinco meses luego que el CICR recibió un primer grupo de 13 menores entregados por las Farc. http://www.eltiempo.com/politica/proceso-de-paz/farc-entregan-ninos-reclutados/16698419

A partir de se momento no ha habido más entregas solo promesas. El pasado 26 de enero Pastor Alape anunció que el protocolo de liberación de los menores comenzaría pronto pero hasta el momento no se ha cumplido el procedimiento. http://www.eltiempo.com/politica/proceso-de-paz/farc-iniciaria-entrega-de-menores/16801428

Todo parece indicar que la presión nacional e internacional rendirá sus frutos. “Hay que pasar de la palabra a la acción en caso de niños de las Farc”. http://www.eltiempo.com/politica/proceso-de-paz/entrevista-a-christoph-harnisch-de-la-cruz-roja-sobre-menores-de-las-farc/16811170

Si todo sale bien y las Farc no le vuelven a fallar a los colombianos, la salida de los niños de sus filas se reiniciará en los departamentos de Antioquia y Norte de Santander.  http://www.eltiempo.com/politica/proceso-de-paz/menores-de-las-farc-dejaran-la-guerrilla-en-antioquia-y-norte-de-santander/16812311

Ojalá la frase final de la serie “La niña” sirva para que nosotros contribuyamos a que ese proceso de reitengración sea una realidad y a los menores de edad se les garantice un futuro cierto porque debemos hacerles ver que “si hay vida después de la guerra”.




viernes, 2 de diciembre de 2016

Encuentros soñados hechos realidad



Hola a todos (as):

Quiero agradecerles por su apoyo a una causa que terminó siendo de muchos y que llegó incluso más allá de las fronteras físicas y se convirtió en una línea de unión de padres que sufren el mismo dolor, la misma angustia y el mismo clamor: estar al lado de nuestros hijos.

Fue una línea de unión a pesar de los miles de kilómetros que nos separan porque es una lucha común con diferentes matices, con diferentes actores, con diferentes caminos andados. Hemos tenido que pasar por la indiferencia en los despachos oficiales, por la justicia a veces injusta, por el desamor de madres que olvidan que un padre tiene no solo obligaciones sino que también tiene derechos.

Han sido años, meses o quizás días, pero es que cada segundo, cada minuto, cada hora cuenta y se traducen en momentos dolorosos de separación obligada no pedida, ni siquiera deseada. Un hijo, separado en esas condiciones, duele. Es que nunca era el escenario deseado. En mi caso, fue una lucha de tres años; el de muchos tal vez más, quizás menos pero, sin duda, la misma angustia, la misma rabia, las mismas ganas de gritar tanta injusticia.

Muchos decidimos callar esperando que alguien recapacitara y se diera cuenta del error, o que la justicia decidiera pronto, o que una entidad estatal hiciera lo que tenia que hacer, pero el tiempo seguía pasando y la ausencia obligada nos separaba más de nuestros hijos (as).

El silencio me fue llenando el corazón, se iba hinchando, latía menos fuerte de tanto dolor acumulado hasta que no pude más. Y decidí que era el momento de actuar en otro frente, de reclamar, de decirle al mundo que era hora de encontrar una salida, que necesitaba que se hiciera justicia, no solo por mí sino por quien era un ausente. Y lo hice público y encontré apoyo. Le agradezco mucho a todos lo medios de comunicación que se hicieron eco de esta angustia.

Y de allí nació una cadena de padres en las mismas condiciones que las mías, con el mismo silencio que necesitaba romperse, con el mismo deseo de gritar y con la misma necesidad de ser escuchados en las entidades oficiales, en los juzgados, en las comisarías de familia.  Hoy tenemos la misma causa por la cual luchar y esa será una causa en la que seguiré participando porque no encuentro razonable que un hijo sea separado de su padre que lo quiere ser. Continuaré luchando porque somos muchos los que hemos reclamado DERECHO A PAPÁ.

Hoy, después de tres años de lucha finalmente llegó el momento anhelado, el momento soñado, el momento por el que había emprendido una lucha que ahora comparten muchos padres o muchos amigos (as) que nacieron de este llamado a la racionalidad y al acto de justicia que reclamamos después de romper el silencio.

Quiero contarles que he podido ver a mi pequeño Ismael tras la intervención del ICBF, que le pude celebrar su tercer cumpleaños y que a partir de este fin de semana lo podré tener conmigo disfrutando nuestro tiempo juntos fuera de un espacio cerrado.

Hace cerca de un mes se regularon las visitas y desde entonces a diario lo puedo escuchar decir “papi te amo” o lo veo mostrándome su habitación, sus juguetes, su entorno. Y entonces le digo cuanto lo amo y muchas cosas más tratando de responderle a miles de palabras que me dice y que, aunque a veces no logro entender, desde el fondo de mí hago un enorme esfuerzo para descifrarlo. También me comparten en fotos o en videos su día a día.

He sido feliz. Agradezco esa comunicación facilitada y esa disposición para acercarnos. Han sido minutos que tienen un gran valor. El tiempo no se va a recuperar pero hacia el futuro será toda la vida compartida, por eso espero que el proceso iniciado siga adelante porque Ismael y yo lo merecemos y, lo necesitamos. 

miércoles, 26 de octubre de 2016

Venezuela a la deriva


Todo parece indicar que Venezuela se juega su propia suerte en esa lucha por el restablecimiento de la hoy maltrecha democracia que el gobierno de Maduro dice defender con la Constitución Política que pisotea a diario.

Lo triste de ese panorama oscuro por el que transita el otrora país poderoso de América, es que las naciones vecinas hacen mutis por el foro o simplemente son indiferentes porque, en alguna medida, se han beneficiado de su petróleo o de sus petrodólares.

Y no vayamos tan lejos. Los colombianos tenemos que hacer una introspección de la manera como hemos actuado recientemente en esta crisis de Venezuela. Salvo un tímido llamado a un diálogo entre el gobierno y la oposición hecho por el premio Nobel de la paz, Juan Manuel Santos, hemos preferido mirar para otro lado.

Y tal vez esa falta de liderazgo en el hemisferio para asumir un papel más preponderante en la búsqueda de una salida a la mala hora que atraviesa el vecino, está relacionada, no con el respeto por las decisiones internas de nuestros países, sino a que se pueden poner en riesgo los procesos de paz con las Farc y con el ELN.

¿Y mientras tanto qué? ¿Venezuela quedará a la deriva? Nada más peligroso que dejar a los venezolanos solos en este momento en el que  luchan por encontrar un camino real de democracia. De mantenerse la actual situación, el modelo Chavista-Madurista intentará volverse a propagar como la peste que afectó a otros países del área.

Afortunadamente, algunas de esas naciones cambiaron el rumbo pero no podemos confiarnos, tenemos que evitar que esa plaga regrese o se extienda a otras latitudes que ven en ese modelo una reivindicación social que terminan por afectar los mínimos derechos de acceso a los medicamentos, a los alimentos, a los servicios de salud, entre otros.

Pero no solo está en riesgo el acceso a esos mínimos vitales, sino que está en juego la democracia, la participación ciudadana en la urnas como el caso del referendo revocatorio. Se desconoce flagrantemente la Constitución, se violan los derechos de los ciudadanos a decidir, se afianza la dictadura. Y mientras tanto los vecinos: “Bien gracias”. Silencio absoluto o llamados a un diálogo de sordos porque los poderes están cooptados por el Madurismo.  Basta recordar que el presupuesto 2017 fue presentado al “Congreso de la Patria” y a la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia desconociendo a la Asamblea Nacional que legalmente tenía el poder legal de tramitarlo.

El gobierno venezolano llama a un diálogo mentiroso con la oposición acudiendo a la mediación de la Santa Sede para disfrazar, ante la comunidad internacional, su poder dictatorial y para socavar las funciones de la Asamblea Nacional que anunció que le adelantará un juicio político.

Mientras los venezolanos acuden a las calles para reclamar sus derechos violentados por el régimen de Maduro, los países vecinos apenas miran por encima del hombro como si el problema no es también con ellos.

Se requiere una acción inmediata de la comunidad internacional para proteger a los venezolanos que luchan por un mejor futuro, que quieren un cambio verdadero y que piden a gritos solidaridad real no pañitos de agua tibia, ni palmaditas en la espalda. Es hora de ponerse en pie, es el momento de que los gobiernos vecinos actúen sin temor y sin vacilaciones exigiendo el retorno de la democracia. No más ambigüedades en el discurso.

Los venezolanos necesitan un apoyo real y debemos brindárselo porque mañana podríamos ser nosotros los que estemos pidiendo a gritos que se respeten nuestras democracias y nuestros derechos. Y sin ir más lejos, por ejemplo, que se respete la voluntad en las urnas.

 Caricatura: La Patilla
Caricatura "EDO"