lunes, 24 de octubre de 2011

Fe política?

La fe es un asunto personal que no debe combinarse con la política desde los atrios de las iglesias. Desde los púlpitos no se debe hacer propaganda por algún candidato o por un partido político.
Hay muchos escenarios que podrían servir con ese propósito, pero permitir que desde los púlpitos se haga proselitismo en favor de alguien en particular  viola las reglas de juego de neutralidad que deben tener las iglesias, entre otras razones porque los fieles pertenecen o siguen a diferentes partidos y movimientos políticos o, simplemente, no cree en ellos . Los pastores o religiosos desde sus púlpitos, sí pueden orientar sobre la clase de dirigente que se necesita en un país, un departamento, un municipio o en una ciudad, pero invitar a votar por alguien afecta su imparcialidad.
Ayer escuché a un pastor decir que “la alcaldía de Bogotá se definiría entre tres candidatos, de los cuales la iglesia nunca debe votar por dos, porque sus propuestas afectan la fe”, y acto seguido leyó los nombres de varios candidatos cristianos al Concejo  y las JAL que deberían ser electos con los votos de su iglesia.
Me generó mucha inquietud que ese candidato a la alcaldía por quien su iglesia sí debería votar, en la noche, en un debate televisivo, se declaró partidario de la igualdad de derechos de las personas del mismo sexo. Precisamente, las mismas razones que el pastor esgrimió para que sus fieles no apoyaran a los otros dos candidatos. Es decir, que los miembros de su iglesia se quedaron sin por quien votar.
Un pastor debe  propiciar el respeto a la ley y a los derechos ciudadanos,  que sus fieles puedan elegir libremente, con responsabilidad y a conciencia.
Los púlpitos no pueden seguir siendo utilizados para promover candidatos, ni para que falsos cristianos o candidatos conversos a última hora aparenten ser devotos cuando su objetivo es sólo la búsqueda de votos.