lunes, 28 de noviembre de 2011

Así no es

El país asiste a una tragedia que enluta 4 familias víctimas de la irracionalidad y la demencia de un grupo terrorista que no ha podido entender, en medio de su terquedad, que no representa a nadie, salvo a sus propios intereses.

A lo largo de estos 14 años las familias esperaron ver regresar con vida a sus hijos, padres, o hermanos, pero una orden irracional y cobarde no les permitió cumplir ese sueño. Asesinar a unos secuestrados a mansalva es un delito de lesa humanidad que merece la pena máxima prevista.

Pero además de acompañar la tragedia de 4 estas familias, el país asiste a un debate sobre el rescate militar de secuestrados, las marchas contra la guerrilla y una salida negociada. Todos estos puntos de discusión sobre la base de un objetivo claro: acabar por fin con el flagelo del secuestro e incluso la violencia que nos ha acompañado por varias generaciones.

1.      Rescate militar de secuestrados. Es, sin duda, uno de los principales puntos de divergencia porque el Estado tiene la obligación constitucional de acudir a este mecanismo para lograr el rescate de personas que están en poder los grupos ilegales sin importar su origen. 

Aunque el Ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón dijo que se trató de una operación de búsqueda y localización de secuestrados no de un operativo de rescate, parece haber quedado latente una discusión sobre esa muy delgada línea entre los dos conceptos. Y lo es más, en el entendido que familiares de los militares y policías secuestrados han dicho en muchas ocasiones que se oponen a esa solución. 

La discusión no tendrá un final único porque de la misma manera como se han presentado rescates militares absolutamente exitosos como “Jaque” o “Camaleón”, por mencionar solamente dos, los ha habido dolorosos como el de “Urrao”, que dejó como resultado la muerte de secuestrados. Es un dilema difícil de resolver y, seguramente los amigos o detractores de este procedimiento cambiarán o mantendrán su opinión, dependiendo única y exclusivamente del resultado final de una operación de este tipo, que en todo caso no se puede prever.

Y más complicado aún cuando hay un testimonio como el del Sargento Erazo quien en Caracol Radio dijo “Ellos (los guerrilleros) decían que sí corríamos con ellos no nos pasaba nada, mis compañeros hicieron eso y los mataron”.

2.      Marchas contra la guerrilla. El 4 de febrero de 2008 se realizó la más grande expresión de rechazo a las farc, a través de marchas en todos los rincones del país. Colombia se manifestó, millones de voces se escucharon y se dio muestra de repudio a una grupo que está a espaldas de la opinión pública. 

La discusión se centra entonces en que si bien millones de colombianos protestaron, que cambió? Las farc dejaron de secuestrar?, dejaron de cometer actos terroristas?, dejaron de reclutar menores de edad?, dejaron la práctica del aborto entre sus filas?, dejaron de sembrar minas antipersona? Y muchas más preguntas de estas podríamos hacernos. 

A ese grupo no le importa que la sociedad se manifieste en su contra, tiene una agenda propia de muerte y desolación, entonces otra marcha como la convocada el próximo 6 de diciembre a la que llamaríamos “marcha por la paz y la libertad” acogiendo una propuesta de @carolitaespejo (#marchaporlaPazylaLibertad para efectos del twitter), que impacto real tendría en las filas guerrilleras? 

Es un dilema muy grande pero no hay manera de decir que no se realice, ya que nosotros como sociedad estamos cansados de estos actos. Ojalá  y lo único que uno espera es que, finalmente, las voces de millones de colombianos sean escuchadas en la selva para que cese tanto dolor.

3.      Salida negociada. Lo que se percibe es que abrir la puerta a un eventual diálogo en las condiciones actuales parece ser una utopía, no sólo porque con el asesinato de los 4 miembros de la Fuerza Pública el margen se cerró, sino porque en el pasado nunca ha habido verdadera voluntad. Ejemplos hay muchos, como los diálogos de Tlaxcala, Caracas y la malograda zona de distención.

De manera que apostarle en este momento a ese camino es difícil, sobre todo porque hoy, salvo unas cuantas voces aisladas, nadie le cree a la guerrilla ni hay quien le apueste a unas negociaciones serias bajo condiciones obvias como la liberación de todos los secuestrados: militares, policías y civiles, así como el cese de actos terroristas. La llave de esta puerta parece estar pérdida.

De manera que si bien hay dilemas por resolver, lo único cierto es que el crimen atroz de los 4 uniformados y mantener secuestrados a militares, policías y civiles por tantos años, más los actos terroristas que afectan a todos los colombianos nos lleva a decirle a los jefes guerrilleros que definitivamente ese no es el camino y que ASI NO ES…

jueves, 24 de noviembre de 2011

Estupidez en 90 caracteres


Respetuoso como soy de la libertad de expresión y de la sana crítica, creo que cada quien es dueño de lo que dice especialmente en la redes sociales que continúan creciendo y se han convertido en espacios para multiplicar la palabra.

Twitter  es un escenario en el que la palabra dicha se convierte en un elemento que a veces genera no solo controversia sino que en ocasiones produce rechazo.

Ayer no más @masatoadulterado en su cuenta escribió: “Doble triunfo, matamos un hincha de millos en galerías y ganamos el clásico. La felicidad”. De inmediato se produjo una cadena de rechazo a semejante estupidez, por llamarla menos.

No se puede entender como alguien tiene la osadía de calificar como un triunfo el asesinato de un hincha de Millonarios poco ante de ingresar al estadio El Campín para ver el clásico con Santa Fe. (Podría  haber sido de cualquier otro equipo),

Definitivamente se trató de una estupidez en 90 caracteres (contando los espacios).

Poco antes de entrar al estadio John Nicolás un joven de apenas 17 años hincha de Millonarios recibió varias puñaladas que le ocasionaron la muerte. Según algunas versiones, al parecer, el hecho lo cometieron seguidores de Santa fé. Pero serán las autoridades la que determinen eso.

Ante la gravedad del hecho, en mi cuenta de twitter dije que el partido no debía jugarse y que de ser necesario, como ha sucedido en ocasiones anteriores, se debía fijar una nueva fecha y jugarlo sin la presencia de público. No pueden seguir sucediendo hechos como este y no pasa nada. Creo que falto autoridad para tomar una decisión necesaria. Hubo quienes no estuvieron de acuerdo conmigo y lo manifestaron respetuosamente en su twitter.

El partido finalmente se jugó, ganó Santa Fé y queda una solicitud para que la investigación del crimen arroje pronto resultados positivos.

Y tanto o más  doloroso que el crimen mismo, es que alguien lo celebre como un triunfo.

Cierto es que aunque @masatoadulterado intentó disculparse y minimizar el impacto de su trino hasta con un “me hackearon la cuenta” (además chiste flojo), el rechazo en la red fue inmediato.

Tres mensajes posteriores lejos de dejar ver un verdadero arrepentimiento de @masatoadulterado me produjeron más conmoción, sobre todo el último al que haré referencia  porque nos muestra a que hemos llegado.

  • “A mi me gusta poner a volar a todo el mundo. Así soy yo. Y si no le gusta ya saben que pueden hacer”
  • “A ustedes no les dolió lo que dije del hincha de millos, lo que les dolió fue que ganó el Rojo. No hay que llorar, la vida es un carnaval”
  • “Mañana se les pasará…. como todo aquí”

Yo la verdad pensé que la disculpa inicial podría tener efecto, pero leyendo estos otros trinos, especialmente el último, me generó una sensación de dolor por la forma como estamos pensando como sociedad y nos ha convertido en indolentes, porque “mañana se les pasará.. como todo aquí”. Por eso estamos como estamos.

Ojala algún día cambiemos esa actitud, para que dejemos de pensar que podemos decir o hacer cualquier cosa que ofenda a la sociedad que “mañana se les pasará.. como todo aquí”.



martes, 15 de noviembre de 2011

Otra vez un Mundial por TV?

Colombia perdió 5 de 6 puntos en Barranquilla, la casa de la selección. Se escogió nuevamente esa sede porque desde allí se clasificó a tres mundiales y porque se supone, era un fuerte inexpugnable.

Los colombianos aceptamos como ciertas esas dos premisas y sobre esa base apoyamos con entusiasmo esta aventura camino al próximo Mundial de Brasil. Y lo hicimos además dejando en el pasado el resultado de la Copa América, porque se nos vendió la idea que la meta era la cita orbital.

Pero nuevamente nos estrellamos con una realidad. De la euforia de un triunfo como visitantes ante Bolivia pasamos a la amargura de un tibio empate contra Venezuela y una derrota contra Argentina en Barranquilla que nubló el panorama.

Se escogió a la capital del Atlántico porque el calor y la humedad iban a ser ventaja para la selección Colombia, no hubo tal. Contra Venezuela un excelente primer tiempo, mientras que en el segundo, aunque no se jugó mal la visita logró el empate. Contra Argentina, los primeros 20 minutos del primer tiempo completamente perdidos, después ser equilibró el partido y se llegó al gol (con un autogol) y en la segunda mitad, Argentina mandó en el partido, finalmente se perdió.

Los jugadores colombianos no parecían ser los locales: cansados, sin fuerza,  entregando mal el balón y un mar de errores. Si seguimos así nuevamente los colombianos tendremos (comenzando por los jugadores de la selección) a hacer planes para ver el Mundial de Brasil por televisión.

Lo que debía ser una ventaja termina siendo todo lo contrario. En una entrevista para ESPN el exjugador Iván René Valenciano dijo que “el calor y la humedad juegan para ambos, porque muchos jugadores de la selección no está jugando en Colombia”, es decir, para qué se escoge una sede que igual va a perjudicar?

Falta de liderazgo?

Pero no es solo el tema de la escogencia de la sede, la dirección técnica compartida hoy también está cuestionada. Contra Venezuela los cambios se hicieron muy tarde y contra Argentina ver a Leonel y a Comesaña analizando desde la raya que hacer sin tomar decisiones rápidas generó dudas.

Lo que nos preguntamos los colombianos es hay falta de liderazgo. Quién manda realmente, cómo se está mandando y por qué se están demorando en tomar las decisiones.

Tras la salida del “Bolillo” Gómez, que dividió al país, di mi respaldo a Leonel, no lo voy a negar. Hoy comienzo a tener dudas, sin que signifique que debamos pedir su cabeza porque la eliminatoria apenas comienza pero el rumbo debe cambiarse de inmediato, no se puede permitir que nuevamente los colombianos volvamos a perder la fe en volver a un Mundial. El tiempo y los puntos se van perdiendo y no podemos dejar que nos tomen ventaja.

Leonel, el país no aguanta un fracaso más. Quienes creímos en usted no queremos que nuevamente se hunda el barco, retome el rumbo, porque queremos ver a la selección jugando el Mundial de Brasil.

jueves, 10 de noviembre de 2011

No pudo morir de viejo


El violín comenzó a sonar, a mi mente llegó el recuerdo de lo sucedido el 6 de septiembre de 2008 y se abrieron las compuertas de mis ojos.

Las lágrimas no cesaban de fluir y en la memoria los acontecimientos del final de la vida de mi padre se entrelazaban en segundos. Se cumplían 38 meses de su muerte y el deseo porque ese momento le llegara con la vejez se vio frustrado por el cáncer de estómago y la voluntad de Dios.

Las notas musicales seguían sonando y en mi cabeza apenas pensaba “mi padre murió”, mientras su imagen permanecía fija. El desenlace se produjo tres meses y 14 días después que le fuera detectado el cáncer. Casi con precisión milimétrica los médicos habían advertido sobre la consecuencia de una enfermedad muy avanzada y solo un milagro podría revertir su final.

No entendí por qué en ese preciso momento confluyeron los recuerdos del día de su muerte. Más temprano en la mañana, como lo había hecho en los domingos de los últimos 3 años y dos meses (salvo en tres ocasiones por razones de fuerza mayor) fui a visitar su tumba y no había tenido ese efecto. Era 6 de noviembre y justo un día como ese, hace 38 meses, se habían acabado 68 años de vida.

No sabía si reclamar nuevamente una razón para tener claridad sobre ese desenlace, lo había hecho anteriormente sin una respuesta definitiva y creo que nunca la habrá, porque siempre aparecerá la única sobre la cual no se puede pelear: simplemente fue la voluntad de Dios.

Transcurrieron más de 15 minutos y el recuerdo enjuagado de lágrimas acompañaron ese momento que no entendí, pero era mejor dejarlo fluir porque hacía parte de un dolor que no ha podido superarse, pero que prefiero sentirlo para entender cada momento que transcurrió desde ese 23 de mayo cuando los médicos entregaron los resultados de los exámenes que dejaban ver la magnitud del cáncer de estómago.

Fueron tres meses y 14 días de un vértigo absurdo. Acompañarlo a sus citas médicas y verlo con el ánimo de ganar esta batalla se contraponía a una verdad que yo conocía de antemano y determinaba que el final de sus días llegaría en un tiempo que los propios especialistas habían calculado con excesiva e inquietante precisión.

Siempre guardé la esperanza que ese tiempo médico fuera aniquilado por la fe de quienes a diario elevábamos una oración. La batalla la ganó la lógica de un desenlace producto de la tardía detección de su enfermedad. Cada día se iba yendo más y la incapacidad por revertir ese futuro cercano hacía de los días y de las noches un escenario de cuestionamientos nunca tuvieron respuesta.

Sería interminable narrar los momentos más relevantes de esos meses de angustia pero quedaron pegados a mi vida como una demostración que sus últimos 106 días fueron la máxima expresión de dolor, que a veces debió ser disimulado para que su fe, aún viva, le hiciera pensar que un pronto adiós se podría diluir en un tiempo que le permitiera cumplir su sueño: morir de viejo.

El dolor que sentí este domingo, en el que se plegó a mi memoria la muerte de mi padre, fue tan fuerte que de mis ojos salieron lágrimas que terminaron cuando aquel violín, interpretado magistralmente, dejó de sonar.

lunes, 7 de noviembre de 2011

El momento de las Farc


Aunque parezca extraño este es el momento de las Farc. Deben entender que el país no quiere más su terrorismo, su secuestro, su extorsión, su reclutamiento de niños, su obligar a abortar a las mujeres que hacen parte de sus filas y que, en muchos casos, son menores de edad.

Este es el momento para que reflexionen y, desde la legalidad, contribuyan a construir un país más justo y equitativo, algo que por más de medio siglo no han podido ayudar a edificar con el uso de las armas. El país no quiere ver más miembros de las fuerzas militares y de policía, ni civiles muertos por acciones terroristas, ya está cansado de los secuestros y exige con más vehemencia la libertad de quienes, incluso, tienen más de 13 años en poder de este grupo. 

Hay espacios abiertos para que se reincorporen a la vida civil. Cerca de 52.419 ex miembros de grupos armados se desmovilizaron entre 2003 y 2010, según un estudio de la Alta Consejería Presidencial para la Reintegración. Las cifras incluyen aquellos que se han desmovilizado de las Farc, el ELN y las AUC.

De los desmovilizados, un 65.99% de los ex guerrilleros pertenece a las Farc, a las AUC pertenecen un 17,75% de desmovilizados y el ELN tiene un 13.99% de deserción, según el Programa de Atención Humanitaria al Desmovilizado. 

Esto demuestra que sí es viable la desmovilización y en este momento de las Farc deben considerarlo una salida posible para evitar que siga en su accionar terrorista. Es cierto que tras la muerte de alias “Alfonso Cano” se conoció un comunicado de este grupo rechazando esta opción, pero deben analizarla nuevamente y acudir a este mecanismo que el Estado le ofrece.

Hace diez años, las Farc contaban con 20 mil o 30 mil miembros activos, pero en la actualidad esta cifra no superaría los 8 mil hombres según estadísticas que maneja el Gobierno Nacional.

Pero más allá de estas cifras, lo que este grupo debe entender es que en este, su momento, no puede seguir por ese camino porque la sociedad ya no los tolera, ni quiere que se siga derramando ni una gota más de sangre. Lo que quiere es que, ya sea a través de la desmovilización o de la puerta abierta por el gobierno para una eventual negociación de paz bajo condiciones claramente establecidas, se acaben estos más de 50 años de violencia fratricida.

Por eso creo que este es el momento de las Farc.