lunes, 5 de diciembre de 2011

País de falsos


Los colombianos asistimos anestesiados a nuevos escándalos, uno sobrepasa el otro y casi nunca una reacción dura más de un día. Parecemos un país condenado a sumirse en la corrupción, sin que muchas veces los responsables de estos hechos paguen por sus delitos. Corrupción-impunidad parece un binomio de nunca acabar. De hecho, aparecer en la lista de países corruptos en el puesto 80 parece “mucho premio” para lo que tenemos que soportar a diario.

Al parecer, ningún gobierno se escapa de estos escándalos. Funcionarios, a veces, en complicidad con particulares van generando nuevos casos de corrupción y, los colombianos impávidos o tal vez acostumbrados o anestesiados no nos quejamos y dejamos que pasen como si nada sucediera.

Y en ese carrusel se van montando, por ejemplo, los falsos positivos, las falsas desmovilizaciones, las falsas víctimas y los falsos desplazados, además de otros hechos que uno tras otro puede ser más grave, pero no pasa nada. Por eso ahora estamos frente al espectáculo de un país de falsos.

Falsos positivos. Soy un defensor de las FFMM y de la policía, porque fueron creadas institucionalmente para proteger la vida y honra de los ciudadanos. Las denuncias sobre el asesinato de civiles para mostrar resultados operacionales es un hecho gravísimo que la sociedad no sólo rechaza sino que espera que las investigaciones lleguen hasta sus últimas consecuencias. No es dable aceptar ni se puede justificar una acción de esta naturaleza. 

Pero tampoco es aceptable que se condene institucionalmente, por ejemplo, a las FFMM como si hubiera sido una política cometer este tipo de actos. Lo que la sociedad espera es que en el marco del debido proceso, el derecho a la defensa y una justicia justa, los responsables paguen por estos hechos.

Falsas desmovilizaciones. Se trata de un escándalo que sacudió un proceso necesario y sobre el cual se debe trabajar con transparencia porque se trata de un paso hacia la reconciliación y el desmonte de los grupos armados. Estos casos también merecen toda la atención de la justicia, porque si se dio este caso, no es posible aceptar que se haya engañado al país de esa manera. 

Los ciudadanos queremos claridad sobre lo que sucedió tanto en la desmovilización de guerrilleros como de paramilitares.

Falsas víctimas. Denuncias sobre falsas víctimas, especialmente, en el caso de Mapiripan no pueden pasar inadvertidas sobre todo porque ya la Nación tuvo que pagar millones de pesos por una condena de organismos internacionales de justicia.

Se habla de un gran engañó a un organismo de justicia de la OEA. Si sucedió que haya castigo, no podemos seguir asistiendo impávidos o anestesiados a un acto como este, sin que suceda algo. No, queremos saber cuál es la verdad, el país la necesita por más dolorosa que sea. Los responsables deben pagar.

Falsos desplazados. Cómo si fueran poco los anteriores casos, ahora asistimos a otra denuncia, igual de grave, porque encierra un gran caso de corrupción. Hubo realmente falsos desplazados en el caso de la finca “Las Pavas”?. La Fiscalía destapó este nuevo escándalo y por ahora existen muchas dudas que deben ser resueltas por la justicia y ojalá, lo más pronto posible, para saber que sucedió.

Y es que se necesita la verdad, porque debido a este escándalo están en entredicho gobiernos extranjeros, la Corte Constitucional y ONGs, entre otros. E incluso habría que ir más allá, porque lo que está en juego es la aplicación de la Ley de Víctimas. Por eso no puede haber sombra de duda sobre quienes van a ser los beneficiarios de esta norma, si realmente son víctimas para evitar que haya “colados” en este proceso. 

Como ciudadano y creo que también el país lo que exige es que haya claridad sobre este y sobre todos los casos que he mencionado anteriormente. No queremos un país de falsos, sino que debe prevalecer la verdad, por dolorosa que sea. Queremos que los jueces y fiscales actúen y que podamos decir por fin que hay una justicia JUSTA.