miércoles, 26 de octubre de 2016

Venezuela a la deriva


Todo parece indicar que Venezuela se juega su propia suerte en esa lucha por el restablecimiento de la hoy maltrecha democracia que el gobierno de Maduro dice defender con la Constitución Política que pisotea a diario.

Lo triste de ese panorama oscuro por el que transita el otrora país poderoso de América, es que las naciones vecinas hacen mutis por el foro o simplemente son indiferentes porque, en alguna medida, se han beneficiado de su petróleo o de sus petrodólares.

Y no vayamos tan lejos. Los colombianos tenemos que hacer una introspección de la manera como hemos actuado recientemente en esta crisis de Venezuela. Salvo un tímido llamado a un diálogo entre el gobierno y la oposición hecho por el premio Nobel de la paz, Juan Manuel Santos, hemos preferido mirar para otro lado.

Y tal vez esa falta de liderazgo en el hemisferio para asumir un papel más preponderante en la búsqueda de una salida a la mala hora que atraviesa el vecino, está relacionada, no con el respeto por las decisiones internas de nuestros países, sino a que se pueden poner en riesgo los procesos de paz con las Farc y con el ELN.

¿Y mientras tanto qué? ¿Venezuela quedará a la deriva? Nada más peligroso que dejar a los venezolanos solos en este momento en el que  luchan por encontrar un camino real de democracia. De mantenerse la actual situación, el modelo Chavista-Madurista intentará volverse a propagar como la peste que afectó a otros países del área.

Afortunadamente, algunas de esas naciones cambiaron el rumbo pero no podemos confiarnos, tenemos que evitar que esa plaga regrese o se extienda a otras latitudes que ven en ese modelo una reivindicación social que terminan por afectar los mínimos derechos de acceso a los medicamentos, a los alimentos, a los servicios de salud, entre otros.

Pero no solo está en riesgo el acceso a esos mínimos vitales, sino que está en juego la democracia, la participación ciudadana en la urnas como el caso del referendo revocatorio. Se desconoce flagrantemente la Constitución, se violan los derechos de los ciudadanos a decidir, se afianza la dictadura. Y mientras tanto los vecinos: “Bien gracias”. Silencio absoluto o llamados a un diálogo de sordos porque los poderes están cooptados por el Madurismo.  Basta recordar que el presupuesto 2017 fue presentado al “Congreso de la Patria” y a la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia desconociendo a la Asamblea Nacional que legalmente tenía el poder legal de tramitarlo.

El gobierno venezolano llama a un diálogo mentiroso con la oposición acudiendo a la mediación de la Santa Sede para disfrazar, ante la comunidad internacional, su poder dictatorial y para socavar las funciones de la Asamblea Nacional que anunció que le adelantará un juicio político.

Mientras los venezolanos acuden a las calles para reclamar sus derechos violentados por el régimen de Maduro, los países vecinos apenas miran por encima del hombro como si el problema no es también con ellos.

Se requiere una acción inmediata de la comunidad internacional para proteger a los venezolanos que luchan por un mejor futuro, que quieren un cambio verdadero y que piden a gritos solidaridad real no pañitos de agua tibia, ni palmaditas en la espalda. Es hora de ponerse en pie, es el momento de que los gobiernos vecinos actúen sin temor y sin vacilaciones exigiendo el retorno de la democracia. No más ambigüedades en el discurso.

Los venezolanos necesitan un apoyo real y debemos brindárselo porque mañana podríamos ser nosotros los que estemos pidiendo a gritos que se respeten nuestras democracias y nuestros derechos. Y sin ir más lejos, por ejemplo, que se respete la voluntad en las urnas.

 Caricatura: La Patilla
Caricatura "EDO"

















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