Nada será igual

A fuerza de las circunstancias que esta viviendo el mundo por un virus que apareció y se propagó desde la muy lejana China y que ahora tiene en vilo a 185 países del mundo, nos hemos visto obligados a abandonar rutinas de vida que hoy extrañamos y que, incluso, pondríamos como prioridad una vez termine una pesadilla que ninguno se imaginó vivir.

En medio de la tecnología, de los avances científicos y médicos, nos preguntamos que pasó, cómo llegamos a muertes por un virus que llegó en aviones, barcos, cruceros o simplemente traspasó las fronteras físicas y nos tiene encerrados en nuestras casas a la espera de una vacuna, de una cura que nos permita regresar a la normalidad.

A la hora de escribir esta columna, en el mundo han resultado contagiadas 1.835.373 personas y 113.362 han fallecido, mientras que en Colombia hay 2.776 contagiados, 109 fallecidos  y 270 recuperados.

El panorama sigue siendo incierto. ¿Cuántos casos más tendremos en Colombia? ¿Cuál es la curva? ¿Cuál es el pico? Un estudio que acaba de publicar la Universidad Nacional revela una cifra preocupante teniendo en cuenta la evolución de los casos:

18 de marzo       102 casos
1 de abril            1.065 casos
6 de abril            1.579 casos
25 de abril          2.679 casos

“Nuestra meta era estabilizarnos en 2.000 contagios hacia el 11 de abril. (hoy 9 de abril llevamos 2.223 contagios). Nuestra nueva meta es estabilizarnos  entre 3.000 - 5.000 contagios”, señala el documento.

Sí, leyeron bien entre 3.000 y 5.000 es la nueva cifra de estabilización. Es decir, todavía nos queda un buen tramo por recorrer. Eso nos lleva a otra pregunta ¿Qué hacer con la cuarentena? Se tenía previsto que la Semana Santa fuera crítica, como ha sucedido, porque era un periodo en el que se podrían aflorar muchos casos de contagio por la aparición de los casos ya incubados, pero ¿y si la línea ascendente no se detiene? ¿Y si las proyecciones de la Universidad Nacional se cumplen? Estamos frente a un panorama incierto.

Un gran dilema le queda al gobierno, ya que el 26 de abril a las 12:59 se acaba la cuarentena (prorrogada una vez), ¿Ampliarla? Ese parece ser el camino irremediable. Personalmente creo que cuando se tomó la decisión de prolongarla esta debió darse al 15 de mayo y si era necesario reducirla mucho mejor, pero a fuerza de las cifras, parece inminente ampliar el periodo.

No es una decisión fácil, la economía podría seguir su camino descendente y los empresarios comienzan a sentir los efectos de la parálisis laboral. Cualquiera sea el camino, enfrentamos una situación que nos debe poner a pensar.

Y en medio de todo este panorama laboral, económico y social estamos usted y yo. Hay quienes venimos adelantando nuestra actividad con teletrabajo, algo novedoso por lo menos en mi caso, hemos tenido que recurrir a métodos que antes o nos eran desconocidos o a los que, simplemente, nos hemos tenido que acostumbrar.

Otros han tenido que aplazar proyectos, suspender sus trabajos, cerrar sus negocios, el rebusque diario se va del panorama y, así muchas actividades se van diluyendo con el tiempo.

Nada será igual cuando volvamos a tomarnos las calles o regresemos al transporte público sin el temor a ser contagiados o a contagiar o, cuando volvamos a nuestras labores diarias. Nada será igual después de que el  “Quédate en casa” o el usar obligatoriamente el tapabocas terminen de ser una "pesadilla".

Tendremos que entender que gracias a esas medidas sobrevivimos, que superamos la prueba y que lo que nunca pensamos que fuera a suceder en pleno siglo XXI de la tecnología y los avances científicos y médicos, será cosa del pasado, que el 2.020 será un año para recordar o quizás también para olvidar.



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