Suspender pago de la deuda

Por: Hernando Rocha Martínez (Colpres.com)

Disyuntiva para el país: mantener ante la banca internacional su condición de buen pagador, o destinar esos recursos para atender a su gente que padece la más grave crisis de toda su historia. Qué escogemos? Pagar y sin UCIS y con la gente muriéndose o dejar de pagar pero dándole salud a la población.

Frente al panorama de crisis en sanidad, lo social y lo económico no sería bueno que nuestros buenos gobernantes y en especial nuestras ilustres autoridades económicas comenzarán a pensar en soluciones reales que le sirvan y convengan a nuestro pueblo y no amenazarlo con que se requerirá de una reforma tributaria para hacerle frente a los problemas financieros que le esta generando al país la presencia del coronavirus Covid-19.

En una muy desafortunada declaración el ministro de Hacienda de Colombia, Alfredo Carrasquilla, salió a decir a los cuatro vientos y sin ningún tapujo que el país deberá diseñar y discutir una nueva reforma tributaria para tapar el hueco que le crea ala finanzas del Estado la lucha contra el mal encarado animalito.
Y la propuesta obviamente genera malestar no solo por no ser más creativo y buscar otras salidas que no le sigan generando más pánico a los colombianos, que suficientes es con el que nos esta haciendo pasar el Covid-19, y ver que otras alternativas se podrían auscultar para que la genete salga mejor librada de este delicado panorama social que bastante complicado se encuentra.

Seguramente que al ministro se le olvida que son muchos los colombianos que en estos momentos no solo no tienen para comprar alimentos, sino que a ello se suma que tienen sus mentes ocupadas pensando en que van hacer una vez se supere esta crisis, si es que lo logramos, y como van hacer para obtener los recursos para al menos subsistir.

Liberar las manos

Ministro, alternativa si las hay y de pronto tienen un menor costo social frente a lo que usted propone y de seguro que el impacto dentro de la opinión pública será de agradecimiento por cuanto eso le va permitir a la mayoría de los colombianos no atragantarse con lo poco que puedan comer.

Una de esas salidas podría ser la de pactar con la banca internacional, a esa institución a la cual Colombia nunca le ha quedado mal, una moratoria sobre el pago de la deuda externa del país e incluso proponerles a dichas sacras instituciones que se diseñe un nuevo plan de pago de la deuda que tenemos con ellas.

De seguro se logrará un acuerdo y de no poderse entonces asumir con valentía que el país enfrenta serios problemas sociales, que su gente está pasando por una situación calamitosa y que por ello no es posible que durante equis tiempo -el que sea necesario- el país deja de pagar su deuda externa.

Hay ejemplo y que se dieron en otras circunstancia no tan complicadas como la actual, otras naciones de nuestro continente declararon una moratoria en el cumplimiento del pago de su deuda y no les paso nada, la banca internacionales le siguió prestando y ahí van. 

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 El problema no es Duque: 
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No nos salga ahora con el cuentico de que eso sentaría un mal precedente y que afectaría la imagen de buen pagador que tiene el país. Y estos para que nos sirve si nuestros compatriotas están padeciendo como nunca de hambre, soledad y ven con suma preocupación el camino que tendrán que recorrer en el futuro, si es que lo hay.

El servicio de la deuda o pago de la misma, le representó al país cerca de 9,000 millones de dólares (un valor de cerca de 36 billones de pesos) según un informe divulgado por el estatal Banco de la República:



Más claro no pueden ser la cuentas. En el 2019 el país pago por el servicio de su deuda externa 8.969 millones de dólares (algo así como 35,6 billones de pesos), es decir que mensualmente canceló en promedio 747,4 millones de dólares (unos 297 mil millones de pesos). AHÍ ESTÁN LOS RECURSOS QUE NOS PUEDEN PERMITIR DARLE NOTICIAS POSITIVAS a los colombianos y no estar pensando en agriarles aún más el fuerte pánico que estamos viviendo por la posibilidad de que el Covid-19 no mate o se lleve a gente allegada a cada uno de nosotros, incluso a usted señor Carrasquilla.

Esta es una propuesta que el país, y no solo las autoridades económicas de turno, debe considerar, debatir y adoptar.





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