Nos llegó la hora

Los colombianos entramos en una fase muy delicada frente a la prevención del coronavirus que deja más de 19.000 personas fallecidas y más de 600.000 mil contagiados.

 

Este es el momento de mayor reto que enfrentamos después de un poco más de cinco meses de cuarentena o Aislamiento Obligatorio. Tuvimos que enfrentar medidas nacionales, departamentales y municipales, algunas contradictorias otras cuestionables y unas cuantas más violentadas por quienes se “pasaron de listos”, poniendo es riesgo a los demás.

 

A partir de este momento la responsabilidad es absolutamente nuestra y, sin temor a parecer melodramático o trágico, nuestras vidas dependen de nosotros mismos y no solo para autocuidarnos, sino para evitar que, por nuestra culpa, otras personas resulten contagiadas o que, incluso, puedan perder sus vidas.




La actividad económica del país se reabre, la gente volverá a salir a la calle, ya no hay cuarentena y ahora entramos en la fase denominada “aislamiento selectivo”, es decir, se mantendrán algunas medidas pero ya de carácter voluntario. Depende de cada uno de nosotros el manejo de la pandemia para evitar que las cifras creciendo porque, infortunadamente siguen siendo altas. Los contagios diarios promedio bordean los 9.000 y los fallecidos los 300.

 

Entender que se levanten estas medidas restrictivas en pleno pico de la pandemia no ha sido fácil, porque cuando más se no llamaba a no salir, a mantener las medidas de protección, se reabren las actividades.

 

No se puede desconocer la difícil situación que atraviesan los diferentes sectores económicos y las afectaciones que ha traído a los hogares.  En ese sentido Los efectos pueden ir desde un impacto negativo en el mercado laboral con un aumento en las tasas de desempleo, disminución en la actividad económica del país lo cual afecta las proyecciones de crecimiento del país, la caída en las exportaciones e importaciones de bienes que no son considerados dentro de los bienes de primera necesidad, pero si tienen una relación directa con el PIB. David Nieto, docente de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad El Bosque. https://www.unbosque.edu.co/centro-informacion/noticias/como-afecta-la-crisis-del-covid-19-la-economia-colombiana.

 

El Banco de la República en su análisis puso sobre el tapete un panorama nada halagador: Luego de un buen desempeño en 2019, que la llevó a alcanzar una tasa de crecimiento del 3,3%, frente al 0,1% de América Latina y el Caribe (Cepal, 2020), se esperaba que Colombia en 2020 alcanzara un crecimiento económico cercano al 3,5%. Sin embargo, el primer trimestre del año termina enfrentando dos choques que afectarán la economía mundial en el corto y mediano plazo: la propagación del Covid-19 y la fuerte caída del precio internacional del petróleo.

 

Y fue màs allá: “En un escenario en donde la operación de los diferentes sectores económicos se reduce un 37% y un 49% producto de las medidas de aislamiento preventivo, el costo económico asociado está en el rango de 48 a 65 billones de pesos (4,5% a 6,1% del PIB) por mes. Por su parte, el CEDE (2020) estima que el cierre de los sectores más vulnerables a las medidas de aislamiento preventivo costará al menos 10% del PIB de cada mes”. https://investiga.banrep.gov.co/es/dtser_288

 

Y que decir del desempleo. Debido a las medidas de aislamiento, en el mes de mayo el desempleo subió a 21,4%. El año anterior, el indicador se ubicó en un 10,5%.  

 

En junio, cuando ya se habían reactivado algunos sectores, el desempleo fue del 19,8%, cifra superior al 9,4% registrado en el mismo mes de 2019. Del total de 4,27 millones de personas que perdieron su ocupación en junio, 2,3 millones corresponde a la población femenina y el restante 1,9 millones a los hombres.


Con una economía en picada y un desempleo por las nubes, el camino de la reactivación parece es el más adecuado, pero sobre todo, necesario.


Ahora bien, con los primeros ejercicios de reapertura vimos algo que pone en entredicho esta medida y lamentablemente corre por cuenta de nosotros mismos. La indisciplina social puede hacer retroceder todo lo que avanzamos en cinco meses de cuarentena en materia de evitar contagios y de salvar vidas. El primer Día  sin IVA fue un ejemplo. Pero también lo ha sido ver, la fila para entrar a un famoso restaurante en Chía sin que se guardara el distanciamiento social ni algunas medidas de autoprotección.


Según el IDRD, 2 millones 700 mil personas salieron el domingo a parques, ciclovías y el sendero de Monserrate. La gente salió en masa, como en una especie de catarsis  o desahogue después de 5 meses encerrados


 

Esta semana saldrán a la calle millones de colombianos para retornar a sus sitios de trabajo pero también para desahogar tantos meses de encierro. Restaurantes, hoteles, museos, carreteras, centros comerciales, transporte público comenzarán a funcionar con cierta normalidad. ¿Están realmente preparados? Y más a allá de hacerle esa pregunta a los responsables de esas actividades valdría la pena respondernos a nosotros mismos si estamos listos. ¿Vamos a ser responsables? ¿Asumiremos con compromiso esta nueva realidad que nos tocó vivir? 

 

Y ¿seremos responsables también con las personas de nuestro entorno? Vale decir ¿seremos capaces de mantener los cuidados del aislamiento con nuestros familiares? Son cinco meses sin haber estado con ellos, sin haber compartido, pero ¿es el momento de salir de manera desbocada a retomar los espacios aplazados? ¿No será mejor esperar unas cuantas semanas más para ver los efectos de una cuarentena voluntaria?

 

Nos llegó la hora no de morir sino de demostrar que fuimos capaces de salir adelante. Está en nuestras manos ser responsables de que el coronavirus no siga ganando espacio.

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