¿Paz estable y duradera?

Tras la firma del Acuerdo de Paz entre el gobierno del Presidente Juan Manuel Santos y las Farc, luego de más de 60 años de violencia, se generó en el país una expectativa sobre si este sería realmente el punto final de un conflicto que dejó más de 220.000 muertos, de las cuales 176.000 eran civiles.

 

De hecho, en el documento suscrito por las partes, se habla de una “paz estable y duradera”, pero Colombia asiste a una nueva ola de violencias generadas por grupos armados ilegales que van desde el ELN, las disidencias de las Farc o “Nueva Marquetalia”, así como organizaciones ligadas al narcotráfico que luchan por el control de zonas cocaleras como el Clan del Golfo y los carteles de la droga (allí también operan el propio ELN y las disidencias).





De manera que estamos lejos que la violencia acabe. Es una triste realidad. Estas últimas semanas, el país viene asistiendo a una tragedia que nos ha acompañado por muchos años. Las masacres continúan y se mezclan con una situación que venimos padeciendo por la pandemia del coronavirus que deja más de 17.000 personas fallecidas.


 

¿Quién está detrás de estas masacres? Las autoridades tienen la obligación de esclarecer estos hechos y de no quedarnos solo en anuncios de investigaciones exhaustivas porque el país y las familias de las personas asesinadas en Cali, en Samaniego, en Corinto, en Leyva, en Ricaurte, en El Caracol, en Tambo y en Tumaco, entre otros, necesitan una respuesta.

 

Según algunas organizaciones de Derechos Humanos, en Colombia han sucedido 36 masacres en lo que va corrido de 2020.

 

El Presidente Iván Duque recordó que “entre 2010 y 2018, fueron cometidos 189 homicidios colectivos, y entre 2019 y 2020, 34 hechos de esa naturaleza. Seguiremos combatiendo a disidencias FARC, ELN, Clan del Golfo, carteles y otros”.



 

Este trino presidencial generó reacciones: Primero, por referirse a años anteriores y los críticos aprovecharon para decir que estaba recurriendo nuevamente al espejo retrovisor sin asumir la responsabilidad del actual gobierno y, segundo, porque se refirió  homicidios colectivos y no a masacres, lo que también produjo duros cuestionamientos.

 


Las cifras son preocupantes, no solo por lo que ha sucedido en el actual gobierno. La historia de las masacres en el país nos deja ver que la paz no es estable y, menos aún, duradera.

 

De acuerdo con los reportes  de las autoridades entre 1998 y 2020 se cometieron 1.361 masacres o asesinatos colectivos, de estas 37 en durante este gobierno, equivalentes al 2% de los ejecutados en los últimos 22 años.

 

Esos hechos han dejado de 7.458 personas muertas en los últimos 22 años En los 2 años del gobierno Duque han sido asesinadas 188 personas en masacres.

 

Si bien es cierto que este tipo de hechos no es nuevo y que ha sido recurrente en la historia del país, eso no quiere decir que el Estado no tenga la obligación constitucional de hacer los esfuerzos necesarios para evitarlos y que la Fuerza Pública debe combatir eficazmente a los grupos armados que las promueven o ejecutan.

 

En los hechos de Arauca y de Cauca del pasado fin de semana, algunas versiones apuntaban como responsables de estas masacres a miembros de la “Nueva Marquetalia”, es decir, disidentes de las Farc. Pues bien, esperamos, como ciudadanos, que se aclaren estos hechos. En esto debe haber completa claridad, sean quienes sean los responsables, deben ser castigados.

 

Por lo pronto debemos preguntarnos si Colombia tendrá algún día una paz estable y duradera.



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