De glorias y fracasos

En un país de extremismos como el nuestro, cuando algún deportista (individual o colectivamente) obtiene un triunfo, creemos que es el mejor del mundo o cuando pierde, creemos que es el peor del mundo. No reconocemos la capacidad de los oponentes sino que a los nuestros les damos un valor superlativo exagerado o los menospreciamos también de manera exagerada dependiendo como les vaya.

Pues ni lo uno ni lo otro. Ni somos los mejores del mundo ni tampoco los peores. Las glorias deben ser vistas como eso y celebrarlas, los fracasos deben ser vistos como tal y reconocer que los demás fueron superiores y que, seguramente, habrá la oportunidad de lograr el triunfo. 

Lo que sucedió en la vuelta a Francia de este año nos muestra un poco eso. Durante dos semanas cuatro ciclistas colombianos estaban entre los diez primeros, Egan, Supermán López, Nairo y Rigoberto Urán. Nos ilusionamos, nos hicieron vibrar, soñamos nuevamente con ganar la más importante prueba ciclística por etapas. 

En la semana definitiva, la tercera, vinieron los accidentes que mermaron las posibilidades; las piernas no dieron más, y al final se perdió la posibilidad del podio y dos de los nuestros lograron situarse entre los diez primeros. Nada mal, pero no se lograron los objetivos. Habrá nuevos retos y seguramente nos volverán a hacer soñar. 


Esa es una dura realidad, la que nos debe permitir analizar objetivamente un resultado, fuera del simple apasionamiento para evitar que al no lograrse el objetivo, creamos que son los peores. No, no se logró el triunfo pero seguramente en las próximas competencias nos harán vibrar, nos harán soñar y nos harán celebrar el triunfo. 

Tenemos derecho a hacer ese análisis sin que alguien nos tilde de apátridas o de hacer creer que se quiere destruir. Cuando se cuestiona un resultado lo primero que dicen los “expertos” en todo es “critican a Nairo (Rigo, supermán o Egan) y no se montan en una bicicleta”. ¿Por qué no se puede cuestionar como aficionado? ¿Por qué etiquetar a alguien porque esperaba un resultado diferente y terminó decepcionado? Yo creo en el derecho a la critica no destructiva y llamar las cosas por su nombre.

¿Quién podría desconocer el esfuerzo y la tenacidad de nuestros ciclistas? Nadie. ¿Quién no vio su sufrimiento, que a veces se hizo nuestro, en una caída o en una lucha contra las montañas otras veces aliadas, pero las fuerzas no daban más? Nadie. No se ganó, fracasaron en esta oportunidad, esa es la realidad, pero no quiere decir que son los peores. Habrá una nueva carrera y seguramente se llenarán de gloria. 

Igual pasa con deportistas de otras disciplinas y sobre los que tampoco se cuestiona porque entonces se cree que se busca su destrucción. James Rodríguez, es uno de ellos, despierta tantas pasiones como desencantos. Su salida del Real Madrid se la atribuimos Zidane, un técnico ganador, pero no recordamos que el Bayern tampoco hizo el intento por retenerlo. No pudo demostrar que es un buen jugador, al parecer, solo tienen momentos de lucimiento. No es un jugador regular, tiene muchos baches y hasta se habla más de su vida privada que de sus logros futbolísticos. 



¿A alguno le gustaría ver fracasar a James? No creo. Queremos verlo triunfar porque sus aportes son fundamentales para la selección Colombia, cuando está en buen nivel, porque allí también se le ve muchos momentos de buen juego, pero donde tampoco es regular. Ha tenido dos partidos en su nuevo equipo Everton y un gol marcado en su más reciente partido. Analistas lo han destacado en sus dos presentaciones. Ojalá mantenga ese nivel, porque lo que se ha visto es que es inconstante y termina en la banca de suplentes. 

Cuestionar no es condenar. Queremos que nuestros deportistas triunfen pero ante malos resultados nos sentimos defraudados y así tenemos derecho a expresarlo. Cuando ganan los ponemos como dioses cuando pierden los condenamos al infierno. Cuando ganen disfrutemos sus triunfos cuando pierdan no los hundamos en el barro ni los olvidemos. 

Los colombianos tenemos la capacidad de destruirnos hasta en los momentos de felicidad.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Carta a un hijo ausente

El momento de las Farc

Fe política?